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“Moly es una muñeca de tela, soñadora, que juega con la gestualidad de sus ojos, portal mágico en ésta historia, ella se aventura en ser una “viajera” y no solo cambia de lugar sino que le alcanza con cerrar los ojos y ver ese mundo suyo que a la vez es visible al espectador”.




































Hacer de la luz un pincel, un artefacto maneable, para desplegar arte, emociones y sentido sobre él no es tarea fácil. Mónica A. Bravo consigue en sus fotografías capturar el momento justo, en que la luz se intersecta con la magia, para eternizarse en una instantánea. Eso consigue la autora: capturar lo esporádico. Materializar un sentido.

Su formación en pintura y bellas artes cruza su fotografía. Su búsqueda es la representación de “lo plástico” en la foto. Sus composiciones parecen pinceladas de luz. Una mirada poco atenta las podría confundir con un lienzo. Las texturas, los colores y las formas son expropiadas de la pintura, para ser representadas por la lente de su cámara.

La serie “Visión Plástica” es prueba de ello. Una síntesis fotográfica fundada en la expresión del pincel y su trazo. Consigue atrapar la atención y obliga a la re-lectura de la imagen, todo un desafío para cualquier fotógrafo.

Su portfolio está compuesto por retratos, desnudos y paisajes, pero la naturaleza muerta es definitivamente su campo de expresión visual más interesante.

Sin embargo la serie de paisajes “Postales” fue la que más me impresionó. Colores rojizos y anaranjados, soledad y extensión. Verlas remite inmediatamente al sonido stoner, es una melodía, es la densidad del vacío, una exalación opiácea, psicodelia rebuscada.

Monica Bravo es capaz de separarse del mimetismo para conseguir mística en sus composiciones. Es capaz de encontrar sentido en los pequeños sinsentidos cotidianos. Es capaz de dibujar sin pincel, usando como trazo la luz y como lienzo su cámara. Es un ojo madurando.

Andrés Stefani - Periodista, fotógrafo.